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domingo, 10 de abril de 2016

Scapa Flow la herida abierta



Pintura del hundimiento de la flota alemana en Scapa Flow
Díptico del hundimiento de los cruceros de batalla y acorazados en Scapa Flow, el primero a la izquierda es el SMS derfflinger, también figura el SMS Hindenburg..

 

 Auto-hudimiento de la flota de alta-mar alemana

Uno de los episodios más duros para la Armada Alemana al término de la Primera Guerra Mundial  fue sin duda el de su trágico final en Scapa Flow el 21 de junio de 1919. Los buques de la otrora Kaiserliche Marine fueron hundidos al unísono por las propias tripulaciones germanas tras las orden dada por su contraalmirante Ludwig von Reuter. En secreto cada barco fue informado del objetivo y la señal que debía iniciar el proceso de hundimiento de cada buque. La señal convenida sería el izado del banderín Z, el que señalaba a la escuadra la orden de ataque general en situación de combate. Era de vital importancia que se ejecutara de forma sincronizada para que los británicos lo advirtieran tarde de tal forma que no se pudiera evitar el desenlace.

Para conseguir el objetivo de hundir el mayor número de barcos no contaban con ningún tipo de explosivo, ya que lógicamente las naves y sus tripulaciones fueron desarmadas. La maniobra se realizó abriendo válvulas y escotillas,  y finalmente se hundieron 52 de los 74 buques de guerra fondeados en la rada de Scapa Flow.

Boceto al óleo de un acorazado de la Kaiserliche Marine hundiendose en Scapa Flow
Acorazado de la Kaiserliche Marine hundiéndose en Scapa Flow

Internamiento en Scapa Flow

Tras el armisticio de 1918 se acordó internar la Flota de alta-mar alemana en Scapa Flow, el almirante  Franz von Hipper recibió la orden pertinente para cumplir tal acuerdo pero este consiguió evitar el trance ya que fue el contraalmirante von Reuter el que asumió el mando de la flota alemana con el objeto de entregarla a una flota combinada de los países aliados. 


Pintura al óleo del SMS Kaiser entrando en Scapa Flow

 

El dilema

El dilema que atormentaba al contraalmirante von Reuter era pensar que si las negociaciones tras el armisticio se rompían, y se reanudaba la lucha, el enemigo sumaría a su poderosa flota la propia fuerza de alta-mar Alemana, 74 barcos que habían demostrado su valía sobradamente en la Batalla de Jutlandia. En definitiva las potencias aliadas verían incrementado su potencia de destrucción en contra de Alemania. Para evitar un mal mayor von Reuter tomó la decisión de auto-hundir la flota al pensar de forma equivocada que las hostilidades se reanudarían.


Boceto al óleo del hundimiento de acorazados en Scapa Flow
Acorazados de la Kaiserliche Marine hundiéndose en Scapa Flow



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