Galeras castellanas destruyen la flota inglesa aprovechando el momento de la bajamar. Gracias a su escaso calado, maniobran entre las naos y carracas, atacando y abordando las naves enemigas hasta lograr su captura o aniquilación. Óleo sobre tabla, 60x30 cm. Disponible (190€)
Batalla de la Rochelle
Fruto del tratado franco-español, una flota castellana, bajo el mando del almirante Ambrosio Bocanegra, fue enviada al Canal. Alrededor de veinte galeras buscaban entablar combate con la flota inglesa, al mando de John Hastings, conde de Pembroke, compuesta por más de treinta naos y carracas armadas para la expedición.
La batalla comenzó el 22 de junio de 1372 en las aguas cercanas a La Rochelle. El almirante inglés estaba al frente de una escuadra mayor que la castellana y con naves de mayor porte; aun así, Bocanegra decidió golpear primero. Con decisión acometió al enemigo con sus galeras. La flota del conde de Pembroke se vio sorprendida, pero aguantó el primer envite gracias al fuego de sus famosos arqueros. No se conoce el resultado de este primer encuentro, pero en todo caso no fue decisivo. Bocanegra dio la orden de retirada, para disgusto de sus subordinados, que desconocían la gran astucia de su capitán general.
Después de la escaramuza anterior, la flota inglesa fondeó cerca de La Rochelle, en aguas poco profundas. El hábil Bocanegra vio la oportunidad de atacar durante la bajamar. En ese momento, las naos inglesas, más pesadas y de mayor calado, quedaron inmóviles, a merced de las galeras, que maniobraron a placer, cañoneando con sus bombardas de proa. La práctica totalidad de los buques de la Real Armada Inglesa fueron hundidos o capturados. Pembroke y sus caballeros fueron apresados y llevados a Castilla, donde el conde falleció tres años después.
Esta batalla representó una victoria incontestable, con importantísimas repercusiones para Castilla. La costa atlántica de Francia quedó bajo su control, lo que dejó a Inglaterra con grandes dificultades para apoyar sus conquistas en el continente. La Corona castellana pudo navegar y comerciar por este mar y en estas costas con seguridad.






