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domingo, 28 de febrero de 2021

Infantería Española 1810

Colección de Uniformes Militares


Infantería Española 1810. Figura 54


Damos entrada a una nueva lámina correspondiente a uno de los uniformes que utilizaron los infantes españoles para luchar contra el invasor francés durante la Guerra de Independencia (1808-1814).

Infantería española 1810
Disponible

LA INFANTERÍA ESPAÑOLA EN LA GUERRA DE INDEPENDENCIA

Dignos de admiración y más allá de la permanente invocación de la guerrilla como elemento decisivo en la expulsión de las fuerzas napoleónicas en España, lo cierto es que los ejércitos regulares españoles tuvieron un papel de primer orden en aquella guerra extraña, convencional y popular, sucia y limpia a la par, dura, cruel y sobre todo gloriosa para las armas españolas. Aún cuando las guerrillas fueron importantes, la historiografía posterior a los acontecimientos ha remarcado en exceso, quizás por motivaciones ideológicas, el papel que éstas jugaron en el desenvolvimiento general de la guerra. Sin embargo, el ejército español -y muy singularmente su Infantería- fue uno de los elementos clave en la victoria definitiva sobre Napoleón Bonaparte.

En efecto, siempre descalabrada pero nunca derrotada nuestra infantería, el transcurrir de la guerra la fue forjando como una fuerza de combate cada vez más eficaz y temible. Si al principio los franceses despreciaban olímpicamente a sus oponentes españoles, en desbandada una y otra vez, el hecho de verlos surgir de nuevo en cualquier lugar prestos a combatir con bríos renovados, empezó a causarles una irritación cada vez más acusada que acabó finalmente por desesperarlos. Y es que los franceses, habituados a resolver sus guerras en gigantescas batallas decisivas en las que el innegable genio de Napoleón brillaba singularmente, no tuvieron en España lances resolutivos de semejante naturaleza. En fin, para conocer en profundidad los avatares de la Guerra de Independencia, remitimos al lector a la monumental obra del general Gómez de Arteche sobre este episodio nacional.



Más figuras de nuestra Colección de Uniformes Militares.
Si desea contactar con nosotros para exponernos necesidades específicas



domingo, 24 de enero de 2021

Gran Gala de la Guardia Real de 1852

Colección de Uniformes Militares


Guardia Real. Figura 52


Gran Gala de la Guardia Real. 1852

Aunque la aparición de organizaciones armadas para la custodia de reyes y emperadores es de origen remotísimo, las guardias de Corps, en tanto denominación específica de una fuerza militar de tropa escogida para la protección del monarca, tuvo su origen en Francia durante el reinado de Luis XII (1498-1515). No obstante, el cuerpo militar más antiguo de Europa dedicado a estos menesteres fueron los Monteros de Espinosa, de la inmortal Corona de Castilla.

La presente lámina ilustra un Guardia Real de la época de Isabel II con el brillante uniforme de Gran Gala.



Guardia Real de Isabel II
  Disponible en lámina o Cuadro.


Más figuras de nuestra Colección de Uniformes Militares.




martes, 27 de noviembre de 2018

Escenas Divisionarias

Pinturas de la División Azul

Esta sección está dedicada a la gesta de la División Azul, la célebre unidad de voluntarios españoles que supo elevarse a la categoría de leyenda. Sus increíbles actos de heroísmo y su acerada e invicta resistencia frente a la colosal apisonadora del Ejército Rojo, hicieron de su nombre sinónimo de bravura, coraje y valor. Aquí, y desde nuestra modesta aportación artística, sólo pretendemos rendir un homenaje de reconocimiento histórico a los bravos divisionarios que hicieron posible lo imposible.

Galería de Escenas
. PINTURAS Y REPRODUCCIONES DISPONIBLES:


9. El puño divisionario

La artillería de la División Azul contaba con un regimiento de artillería de campaña que se organizaba en tres grupos ligeros y un grupo pesado, los primeros con piezas de 105 mm y el último con obuses de 150 mm. Desde su llegada al sector de Leningrado la artillería de la División Azul fue reforzada con una batería de obuses de 155 y dos baterías de morteros pesados capturados a los franceses. En las memorables y terribles jornadas de Krasny Bor, todas las baterías del I Grupo, dos del III y dos del IV, se vieron envueltas en la acción, aunque de manera diferente.

Nuestra escena representa una pieza de 150 mm en movimiento hipomóvil. En la imagen nos hemos permitido la licencia artística de pintar el arrastre de la pieza en un sólo tiro de caballos, puesto que debido al peso del conjunto y para los casos de tracción animal (la mayoría), cañón y armón iban por separado.


El puño divisionario

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8. El atasco del kübelwagen

La División Azul contaba con un puñado de los célebres todoterreno de fabricación alemana Kübelwagen. Los Volkswagen Kübelwagen eran vehículos ligeros y de construcción sencilla que hicieron gala de una enorme movilidad, lo que añadido a la robustez de su motor refrigerado por aire, les hacía muy adaptables a todo tipo de climatologías, por extremas que fueran. Pero, a pesar de todo, no eran del todo infalibles, por lo también se averiaban, a veces en lugares o circunstancias inopinadas, como en el barro o la nieve.

Nuestra escena representa a un kübelwagen de la División Azul atascado en el barro y que precisa ser remolcado con medios de tracción animal, la mayoría de los disponibles en la División.


Avería en el barro

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7. El obús ligero divisionario

Si bien la División Azul era una Gran Unidad de Infantería y, por ende, muchas de las escenas que la representan en acción están protagonizadas por infantes, no debe olvidarse que una gran unidad divisionaria encuadra en su organización unidades pertenecientes a todas las armas y servicios. Es nuestra intención ir ilustrando progresivamente esta compleja organización de campaña de la División Azul y, como no podía ser menos, pintaremos también escenas que recuerden el importante papel desempeñado por nuestros artilleros en cuantos combates sostuvo en Rusia la División Española de Voluntarios.

Nuestra escena representa a los sirvientes de un obús ligero de campaña de 105 mm preparando el fuego de su pieza.


El obús ligero de campaña de 105 mm

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6. Infierno helado

Mensaje de 24 de enero de 1942 del capitán Ordás -Jefe de la Compañía de 206 esquiadores de la División Azul- en respuesta al “Dime cuántos valientes quedáis en pie” inquirido por el cuartel general de la División, tras socorrer a la guarnición alemana cercada en Vsvad: “Quedamos doce”.¡12 de 206 hombres! ¡España, forja inagotable de héroes legendarios!

La acción del Ilmen debiera ser cantada por modernos juglares para memoria imperecedera de las gentes, en una época de aturdimiento olvidadizo de gestas y epopeyas. En enero de 1942 y a temperaturas de 54 grados bajo cero, la compañía de esquiadores del capitán Ordás lleva a efecto, al límite de las fuerzas humanas, una misión suicida cuyo itinerario de aproximación va jalonando con un reguero de sangre y hombres congelados. Se marcha primero sobre una banquisa cruzada de muros de hielo que va mermando la compañía por agotamiemto y congelaciones, 22 horas de caminar ininterrumpido en los que dormir significa morir. Después se combate para romper el cerco e increíblemente se enlaza con los alemanes. Por fin se regresa a las posiciones de partida no sin dejar de combatir. Total: 196 bajas de 206 combatientes iniciales.
Nuestra escena representa el avance de la Compañìa de Esquiadores divisionarios sobre la banquisa helada del lago Ilmen, en enero de 1942, en socorro de las posiciones alemanas de Vsvad cercadas por el enemigo.

Infierno helado

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5. Cuatro Camaradas

El poderoso intento del Ejército Rojo para romper el cerco de Leningrado y copar a los ejércitos alemanes que lo sostenían fue frustrado principalmente por la enérgica defensa que le opuso la División Azul. Si unos meses antes, en Stalingrado, el martillo soviético golpeaba con furia a rumanos e italianos y lograba el propósito de cercar al VI Ejército alemán de Von Paulus, en febrero del 1943 el mismo martillo volvía a descargar un golpe que pensaban decisivo contra los aliados alemanes del Grupo de Ejércitos Norte. Era la "Operación Estrella Polar", solo que ahora no había rumanos ni italianos, había un yunque español que quebró el mango del martillo soviético y lo inutilizó.
Nuestra escena representa, siguiendo el título de una vieja canción falangista, a cuatro sirvientes de un Pak 37 maniobrando su arma para detener un temible t-34 en las proximidades de Krasny-Bor.


Cuatro Camaradas

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4. Sangre y nieve

El derroche de bravura de los soldados españoles en Rusia, se tradujo en una escalofriante cifra de bajas (14.000) entre muertos (5.000), heridos (cerca de 8.700) y prisioneros (casi 400). Aun siendo considerable tan generoso sacrificio, mucho mayor fue el precio que hubo de pagar el Ejército Soviético para intentar destruir a la invencible División Española de Voluntarios. En efecto, se calcula que los guripas hispanos causaron a Ejército Rojo más de 49.000 bajas.
Nuestra escena trata de representar el supremo sacrificio de uno de aquellos españoles que al calor de un gran ideal y lejos de su patria, fueron a combatir al comunismo en su propia casa.


El supremo sacrificio

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3. El cruce del Volchov

El 18 de octubre de 1941 el general Muñoz Grandes ordenó el paso del río Volchov, cruce realizado por el 2º Batallón del Regimiento 269 por Udárnik, donde el río tiene una anchura de trescientos metros. La sección de zapadores del teniente Escobedo constituyó la vanguardia de la operación y, tras doce minutos de tensa y silenciosa travesía, realizada en botes neumáticos y sin protección artillera para lograr la sorpresa, consiguen​ ocupar un vital observatorio de la artillería soviética y rechazar un fuerte contraataque soviético.


El cruce del Volchov

Índice


2. La compañía de esquiadores de la División Azul

A finales de Octubre de 1941 se formaría en el seno de la División Azul una compañía de Esquiadores que, aun cuando de efímera existencia, se cargaría de gloria y admiración por su inmortal gesta del lago Ilmen.


La compañía de esquiadores en marcha invernal

Índice

1. El cabo Ponte en Krasny Bor

En febrero de 1943, el cabo Ponte, de la 3ª Compañía de Zapadores de la División Azul, al ver que un carro soviético asaltaba las posiciones divisionarias para dirigirse directamente a un puesto de socorro repleto de compañeros heridos, se hizo con una mina antitanque Teller-43 y, sin pensárselo dos veces, se enfrentó en solitario al monstruo de acero que amenazaba destruirlo todo. Así, y a costa de su propia vida, logró detener el carro enemigo colocándole la mina con su propio cuerpo en las cadenas propulsoras. Su heroico sacrificio salvó la vida de muchos de sus camaradas. Fue condecorado póstumamente con la Cruz Laureada de San Fernando.













4.2. Nuestras pinturas

Sobre la base de un cuadro al óleo que hemos realizado sobre la hazaña del cabo ANTONIO PONTE ANIDO en la Batalla de Krasny-Bor, hemos ejecutado varias escenas, una completa y tres más particularizando diferentes elementos compositivos que giran sobre el momento en el Ponte Anido se arroja sobre el carro soviético, logrando finalmente su destrucción.


Índice

Ver desarrollo de la obra en nuestro Taller de Pintura





viernes, 25 de mayo de 2018

Soldados divisionarios

Colección de Uniformes Militares


Siguiendo una sugerencia de EL INFANTE-Figuras de colección y ateniéndonos a sus precisas indicaciones uniformológicas, iremos pintando diversas figuras de la División Azul que mostraremos en esta página según vayamos terminándolas.

Las figuras están disponibles y se puede adquirir como láminas A3 (42 x 29,7 cm), en tabla sobre madera a 30 x 40 cm con opción de enmarcación, o en formatos personalizables.

División Azul. Figura 15


VW Kubelwagen divisionario.

Escuadrillas Azules. Figura 14


Macánico con mono de trabajo.

División Azul. Figura 13


Soldado de Infantería con MP40 capote invernal.

División Azul. Figura 12


Soldado de Artillería

División Azul. Figura 11


Soldado de Infantería con MP40.

División Azul. Figura 10


Sanitarios en ambulancia.

División Azul. Figura 9


Fusilero de infantería con macuto.

División Azul. Figura 8


Oficial de Infantería.

División Azul. Figura 7


Soldado del Grupo de Caballería 250º ó Grupo Ciclista 250º.

División Azul. Figura 6


Soldado de Infantería. Enlace EM con motocicleta Zundapp KS 750.

División Azul. Figura 5


Soldado de Infantería sirviente de ametralladora.

División Azul. Figura 4


Oficial de Estado Mayor.

División Azul. Figura 3


Soldado divisionario de la Compañía de Esquiadores con uniforme invernal de la Wehrmacht y equipo de esquí.

División Azul. Figura 2


Soldado divisionario de infantería espaldas y con el fusil al hombro. a tocado con la típica gorra cuartelera M34, de la Wehrmacht.

División Azul. Figura 1


Soldado divisionario dejando asomar por el cuello y mangas de su guerrera una camisa azul, lo que unido a la hebilla del cinturón permite deducir su indudable procedencia falangista. Además de portar su fusil Mauser y las típicas granadas de mano alemanas en el cinto, dispone de una tercera en la caña de su bota izquierda.



Más figuras de nuestra Colección de Uniformes Militares.
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sábado, 17 de febrero de 2018

Los Tercios españoles


Colección Tercios Españoles


Tercios españoles

Iniciamos una colección de pintura militar dedicada específicamente a los inmortales Tercios españoles. Todas las figuras que compongan la colección serán realizadas sobre soporte de madera de 35 x 21 cm, y utilizaremos pinturas metálicas para resaltar cascos, armaduras y armamento.

Tercios españoles: arcabucero Tercios españoles: espada Tercios españoles: Piquero Tercios españoles: sable
Disponibles


Los Tercios Españoles

Herederos de las tácticas y organización victoriosas creadas por don Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, para combatir en Italia, los Tercios españoles nacieron de la necesidad de oponer a Francia una fuerza militar eficaz y permanente. Así, y hacia la década de los treinta del siglo XVI, Carlos I decidió reorganizar la infantería española estacionada en sus posesiones italianas para alumbrar a la Historia los que serian conocidos como los Tercios viejos de Nápoles, Sicilia, y Lombardía. Fue el inicio de una infantería legendaria.

Las Figuras

Las figuras serán reelaboraciones de trabajos editoriales hechos en su momento (especialmente para la Editorial Almena). La colección estará conformada por soldados de los Tercios españoles armados con las diferentes armas que utilizaban en combate (picas, sables, arcabuces...), así como los diversos elementos de protección utilizados para la lucha (armaduras, rodelas, petos...).

Visite también nuestra Colección de Uniformes Militares.
Estamos abiertos a sugerencias para trabajos específicos y/o personalizados



jueves, 26 de octubre de 2017

Arcabucero

Colección de Uniformes Militares


Arcabucero de los Tercios. Figura 40


Nueva Pintura militar original para ampliar nuestra colección de uniformes históricos de la Milicia Española.

  Disponible en lámina o Cuadro.

El Arcabucero

Se denomina arcabucero al soldado de infantería armado de Arcabuz (aunque también los había montados). Su introducción el las formaciones de infantería fue progresiva, siendo al principio soldados ligeros y auxiliares respecto a las unidades de piqueros, que conformaban el núcleo combatiente de las fuerzas a pie. La irrupción del arcabucero en el campo de batalla debió mucho a los extraordinarios progresos que España imprimió en la organización y táctica militar, en los albores de la edad moderna. La irrupción de las armas portátiles en el campo de batalla supuso el renacimiento de la Infantería como arma principal del combate y selló, de modo sangriento en las campañas españoles de Italia y a costa del francés, el predominio que la Caballería mantuvo desde las postrimerías de la antigüedad romana.

La Figura

La figura de esta entrada representa un arcabucero de los Tercios Españoles en atuendo de la época. El soldado de nuestra pintura porta un arcabuz de mecha y los correspondientes apóstoles  o 12 frascos con la munición necesaria para el combate.


Más figuras de nuestra Colección de Uniformes Militares.
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PARA SABER MÁS:





martes, 25 de abril de 2017

Alabardero

Soldados de España


Nº 10.- Alabardero de la Guardia Real



Alabardero de la Guardia Real

Colección "Soldados de España"

Alabardero de la Guardia Real
Trabajos artísticos exclusivos para:
  • ELABORAR PINTURAS ACRÍLICAS Y AL ÓLEO en Tamaños normalizados para enmarcación:
  • LÁMINAS en tamaños normalizados para enmarcación. Soportes: Papel, cartón pluma, lienzos con o sin bastidor, tabla entelada, vinilo, etc.;
  • PERSONALIZACIÓN: con los textos o detalles que más le agraden.
  • ENCARGOS A MEDIDA: para soldados con uniformes de unidades específicas.
  • ¡¡Contacte con nosotros y consúltenos!!


Nuestra Lámina

Presentamos la décima y última lámina militar de la primera serie de nuestra Colección Soldados de España sobre uniformes españoles contemporáneos: un alabardero de la Guardia Real. en posición de firmes y con el arma blanca que le da nombre, da frente a una bella estrofa del Himno de la Guardia Real:

La vida es ofrenda que doy a la Patria
por quererla más grande y mejor.
Cantad bravos soldados de España
la gloria de ser fieles guardias del Rey.
Mantened el espíritu alerta
por ser los custodios del Primer Español.

Orígenes de los alabarderos de la Guardia Real

Los alabarderos reales datan su origen a principios del siglo XVI, en el lejano año de 1504, cuando Don Fernando quedó como Gobernador y Regente de los reinos de la Corona de Castilla a consecuencia de la muerte de su mujer Isabel la Católica. Entonces, el Rey Viudo resolvió organizar una guardia de alabarderos como escolta personal que tendría por capitán al hidalgo cordobés Gonzalo de Ayora.

A partir de ese momento y hasta el día de hoy, excepción hecha de los paréntesis republicanos, diversas ordenanzas y disposiciones regias han mantenido la continuidad de esta singular unidad militar encargada de la custodia del Primer Español, tal y como recuerda la estrofa arriba transcrita del Himno de la Guardia Real.

Desarrollo artístico de la figura

Esta ha sido el proceso paso a paso de esta y demás figuras de la colección: partiendo del boceto inicial, se va progresando en formas, colores y volúmenes. Las aproximaciones iniciales van moldeándose progresivamente, ajustando colores, tonalidades y elementos figurativos. Los últimos toques han sido reservados para la alabarda, sombrero y botonadura. La imagen muestra los diferentes estados evolutivos de la figura, antes de integrarla en la composición final.





lunes, 10 de abril de 2017

Academia General Militar

Soldados de España


Nº 8.- Cadete AGM



cadete AGM

Colección "Soldados de España"

Cadete AGM
Trabajos artísticos exclusivos para:
  • ELABORAR PINTURAS ACRÍLICAS Y AL ÓLEO en Tamaños normalizados para enmarcación:
  • LÁMINAS en tamaños normalizados para enmarcación. Soportes: Papel, cartón pluma, lienzos con o sin bastidor, tabla entelada, vinilo, etc.;
  • PERSONALIZACIÓN: con los textos o detalles que más le agraden.
  • ENCARGOS A MEDIDA: para soldados con uniformes de unidades específicas.
  • ¡¡Contacte con nosotros y consúltenos!!


Nuestra Lámina

Presentamos un cadete de la Academia General Militar, como nueva lámina de la Colección Soldados de España. El cadete, en posición de firmes y ataviado con el uniforme de gala de este emblemático centro castrense, saluda frente al artículo primero y octavo del Decálogo del Cadete:

I. Tener un gran amor a la Patria
y fidelidad al Rey,
exteriorizado en
todos los actos de su vida.

VIII. Sentir un noble compañerismo,
sacrificándose por el camarada
y alegrándose de sus
éxitos, premios y progresos.

Creación de la Academia General Militar

La Primera Época de la Academia General Militar se desarrolló en Toledo. Allí, desde 1882 hasta 1893 y para formar a los oficiales del Ejército, se siguió un modelo pedagógico de inspiración prusiana, organizándose los estudios en dos etapas sucesivas, la primera a realizar en la Academia General Militar; y la segunda, específica de cada Arma, a cursar en las respectivas academias de aplicación. Tras el cierre en 1893, las aulas de la Academia General Militar habían formado a diez promociones,con un total de 2.250 tenientes.

La AGM de la Segunda Época vendría de la mano del General Primo de Rivera, siendo Zaragoza la ciudad elegida para alojar las modernas instalaciones del resucitado centro de formación de oficiales del Ejército español. Su fundación data de 1927, siendo su primer Director el General Francisco Franco. Sin embargo, el advenimiento de la II República supuso el fin de la Segunda Época (1931), alegándose para su disolución diversas razones, especialmente las de carácter económico. Al final, y al cabo de los tres años que duró el segundo intento de la AGM, llegaron a formarse tres Promociones con 740 Cadetes.

Restablecida por ley en 1940, la Tercera Época de la AGM abarca desde 1942 hasta la actualidad. Como antaño, Zaragoza fue la ciudad elegida para albergar la Academia, utilizándose las mismas infraestructuras de la Segunda Época.

Desarrollo artístico de la figura

Esta ha sido el proceso paso a paso de esta y demás figuras de la colección: partiendo del boceto inicial, se va progresando en formas, colores y volúmenes. Las aproximaciones iniciales van moldeándose progresivamente, ajustando colores, tonalidades y elementos figurativos. Los últimos toques han sido reservados para el sable, cordones, e insignias propias de abanderado. La imagen muestra los diferentes estados evolutivos de la figura, antes de integrarla en la composición final.





lunes, 7 de diciembre de 2015

Caballería en la Guerra de Cuba

Pintura Digital
caballería española
caballeria en Cuba (1895-1898)


INTRODUCCIÓN

Auspiciados por el "El INFANTE -Figuras y objetos militares de colección" hemos realizado este nuevo trabajo dedicado a la Caballería Española. Si en otra ocasión pintábamos al Regimiento Alcántara cargando contra los rifeños de Abd-el-Krim, tocaba ahora trasladarnos al otro lado del Atlántico para ilustrar a la caballería expedicionaria del Ejército Español en Cuba (1895-1898), en una de las múltiples acciones sostenidas contra los mambises en la última guerra librada por España en suelo americano. Las fuentes para realizar la pintura han sido tomadas de las espléndidas figuras de la Colección El Infante -Uniformes de Caballería de Cuba y Filipinas- .

LA CABALLERÍA EN CUBA

Con la arenga revolucionaria de Flor Combert en el mismo lugar del Grito de Yara diecisiete años atrás, comenzaba el 3 de enero de 1895 el alzamiento por la independencia de Cuba. Tras la propagación de la insurrección por toda la manigua, el Ejército Español se movilizaba para restablecer el orden y someter la isla a la autoridad del gobierno. Sin embargo, la Guerra de Cuba (1895-1898) habría de acabar con una amarga derrota cuando los EE.UU se involucraron en el conflicto y desalojaron a España de Cuba y Puerto Rico. La larga lucha contra la insurrección independentista, las enfermedades tropicales y finalmente los yanquis, ocasionaron a España la pérdida de miles de vidas, el hundimiento del grueso de su flota y la ruina de su economía. El impacto del desastre del 98, que incluía la pérdida de Filipinas, generó una crisis nacional de gran trascendencia para el futuro.

La Guerra de Cuba ofreció, hasta la entrada en las hostilidades del gigante norteamericano, el aspecto de una guerra irregular contra un enemigo escurridizo, conocedor del terreno y perfectamente aclimatado a las características geográficas del medio en que se desarrollaba la lucha. La respuesta del Ejército consistió en la creación de espacios de aislamiento de la insurgencia basados en las famosas trochas, o líneas defensivas de fortines, baluartes y obstáculos guarnecidos. En estas áreas de confinamiento estratégico debían operar ofensivamente columnas móviles en persecución y destrucción de las partidas aisladas. Sobre estas concepciones ofensivo-defensivas se desarrollaron los duros combates por el control de la Isla de Cuba.

Centrándonos en la actuación de la caballería en Cuba, debemos tener en cuenta que, por un lado, las innovaciones tecnológicas del siglo XIX introdujeron cambios profundos en la organización y táctica militar que acabaron por modificar sus principios de empleo; por otro lado, los mambises evitaban encuentros decisivos con las fuerzas regulares del Ejército, circunstancia que unida a las características del teatro de operaciones, impedía la utilización de formaciones compactas de masas de jinetes en carga contra el enemigo. Por ello, y aun cuando no faltaron en Cuba los choques tradicionales del Arma de Caballería, las misiones fundamentales que inicialmente le fueron asignadas a los 1500 jinetes de los regimientos Pizarro y Hernán Cortés de guarnición en la isla, serían la escolta de convoyes, la formación en columnas volantes de infantería con apoyo artillero ligero, y vigilancia móvil de las líneas de trocha.

Pese a estas disposiciones iniciales, pronto se vio la insuficiencia de unidades montadas para sofocar una rebelión que hacía profusa utilización del caballo, por lo que fueron paulatinamente aumentadas desde la península hasta alcanzar los 8000 hombres a finales de 1895, si bien los problemas de remonta neutralizaban en gran medida tales refuerzos. Por lo demás, el fracaso del general Martínez-Campos en resolver la cuestión cubana y la llegada del general Weyler para sustituirle en febrero 1896, supusieron un notable impulso para la Caballería, pues el nuevo Capitán General de Cuba comenzó a utilizar metódicamente el Arma en misiones de exploración, reconocimiento, persecución y empleo en fuerza, creando un sistema que integraba contraguerrillas montadas de voluntarios leales al gobierno. Para ello, en las unidades de caballería fueron sustituidas lanzas y machetes por el sable, dotándose además a las fuerzas montadas del fusil Maüser; también se adaptaron los uniformes y equipos a las condiciones climáticas y del terreno. Ahora, se buscaba activamente al enemigo mediante fatigosas y tenaces marchas y contramarchas para, una vez localizado y si las circunstancias lo permitían, cargar sobre él a fin de destruirlo y dispersarlo.

Sobre este nuevo esquema, pensado para un empleo más eficiente de la caballería, se produjeron numerosos choques entre el Ejército y la insurgencia, batiéndose numerosas partidas y fraccionando otras en pequeñas bandas que facilitaban su aniquilación: por un momento, al menos en la parte occidental de la Isla, la marcha de los acontecimientos militares parecían prometedores. Sin embargo, las complicaciones políticas internacionales aislaban a España del resto de mundo, mientras desde los Estados Unidos los insurgentes seguían recibiendo aliento moral para la lucha y, sobretodo, los hombres, armas y municiones que les permitía su prolongación. En el orden interno, la crisis política derivada del asesinato de Cánovas de Castillo en agosto de 1897, condujo a la sustitución de Weyler por el general Blanco, cuyas primeras disposiciones en el aspecto militar redujeron la actividad ofensiva de su predecesor, ordenándose acantonar numerosos escuadrones del Arma.

Aún así, no faltaron en este periodo final de la dominación española en Cuba destacadas actuaciones de caballería contra los partisanos independentistas, como la de enero del 98 del general Jiménez Castellanos contra el gobierno insurrecto establecido en La Esperanza: al mando de una columna de casi 3000 hombres, de los cuales 400 eran fuerza montada, y tras superar enormes dificultades impuestas por el terreno y el enemigo, logró batir, desalojar y perseguir al autoproclamado Gobierno Cubano, causándole gran cantidad de bajas.

A pesar de todo, como rezaba un depresivo eslogan de la época, el sol se estaba poniendo para España: El 15 de febrero de 1898, el acorazado Maine, de bandera estadounidense, volaba por los aires en la bahía de La Habana y, poco después, los Estados Unidos decidían, con el tronar de los cañones y el repicar de sus fusiles, el resultado definitivo de la contienda. En diciembre de 1898 España firmaba los Acuerdos de París y cedía Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam a los Estados Unidos de Norteamérica. Irónicamente, los mambises descubrieron demasiado tarde que su sangriento forcejeo por la libertad cubana no fue otra cosa que un cambio de amos. Así, cuando el ejército estadounidense tomó Santiago de Cuba y prohibió a los cubanos su entrada en la ciudad, el líder mambí Calixto García protestó amargamente ante el general Shafter y presentó su renuncia: el juego de la gran potencia norteamericana quedaba descubierto.

SOBRE LA LÁMINA

La lámina que preside esta entrada ilustra una de las múltiples acciones en las que tuvo que emplearse la caballería durante la Guerra de Cuba: un escuadrón de las columnas que perseguían a los mambises cubanos se lanza al galope contra el enemigo.

La pintura ha sido confeccionada trabajando digitalmente una base de grafito, es decir, sobre el esquema de dibujo a lápiz, se ha utilizado una paleta de colores digitales que han sido aplicados en capas con pacientes movimientos de ratón. El resultado es un archivo de alta resolución que permite su utilización para reprografía en múltiples formatos y soportes.

Actualmente se ofrece en dos tamaños: 50x23 cm y 70x32 cm, en impresión de gran calidad en papel Canson de 350 gr/m2. El resultado es excelente y está disponible en "El INFANTE -Figuras y objetos militares de colección".

ENTRADAS EL INFANTE

  1. Derribo aéreo sobre Sigüenza
  2. El Paso del Estrecho (julio-agosto 1936)
  3. La carga del Regimiento Alcántara
  4. Banderas de la Guerra Civil Española
  5. Uniforme Rayadillo de Cuba