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lunes, 27 de marzo de 2017

Destructor Clase Churruca

Oleo destructor Escaño de la clase Churruca
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Pintura al óleo del destructor Escaño (clase Churruca) navegando con marejada. Lleva pintadas en las amuras de popa y  proa banderas españolas para ser identificado fácilmente como buque neutral durante la Segunda Guerra Mundial. Enarbola banderas de señales, el humo de sus dos chimeneas es abundante dado el problema que solían tener estos barcos con las calderas.

Destructor Clase Churruca 

Derivado del clase Scot, o líder Almirante, de la Royal Navy. Estaban pensados para liderar una flotilla de destructores, de ahí su tamaño un poco mayor de lo normal para este tipo de buque (eslora 102 m). Se construyeron 18 unidades en los astilleros de Cartagena aunque no todos fueron para España, dos fueron vendidos a la Armada Argentina.

Su armamento constaba de 5 cañones de 120 mm, un cañón antiaéreo de 76 mm, cuatro ametralladoras y 6 tubos lanza torpedos.

Considerados buenos barcos, rápidos y bien armados, solo adolecían de armamento antiaéreo. Su vida operativa se extiende del año 1928, en que se entregan las primeras unidades a la Armada Española, al 1970, fecha en la que el último barco, el Almirante Miranda, es retirado del servicio.

Los destructores en la Guerra Civil Española

Al comienzo de la guerra civil todos los destructores, excepto el Velasco que era el único que no era de la clase Churruca, se mantuvieron en el bando republicano. Ninguno de los intentos de sublevación de los destructores  por parte de la oficialidad abordo tuvo éxito a excepción del citado Velasco.

A continuación reseñamos las historias de los destructores más activos durante la contienda:

Hundimiento del destructor Ferrandiz

En septiembre de 1936 el mando republicano decide enviar gran parte de su flota al Cantábrico con el fin de acabar con la superioridad naval Nacional en la zona, a consecuencia de lo cual la protección del Estrecho queda mermada. Aprovechando la situación hacen acto de presencia en las aguas del Estrecho los cruceros nacionales Canarias y Cervera,  enfrentándose con los destructores republicanos Almirante Ferrándiz y Gravina. El primero fue hundido por el Canarias a la tercera andanada, el Gravina sin embargo fue alcanzado por el Cervera consiguiendo refugio en el puerto Marroquí de Casablanca. Ese mismo día  el Canarias escoltó  un transporte de tropa entre  Ceuta y la Península, en los días siguientes pasaron entre 6.000 y 8.000 hombres con sus pertrechos. En lo sucesivo el paso de hombres y material no encontraría oposición. La perdida del control del Estrecho es considerado como uno de los grandes errores estratégicos de la guerra por parte de la República.

Destructor Sánchez Barcáiztegui

En julio de 1936 es enviado a Ceuta junto al Almirante Valdés y el Lepanto, con la orden de bombardear instalaciones militares.  su comandante no obedeció la orden y finalmente entró en el puerto de Melilla donde contactó con los militares de la plaza. Estando fondeado en el puerto intentó sublevar el buque leyendo la proclama del General Franco a la Tripulación. No obstante suboficiales y marineros tomaron el control forzando la salida del buque y manteniendo la fidelidad del barco a la República.

El 15 de abril de 1937 tras el embarrancamiento del Jaime I, del que posteriormente se libra,  los cruceros republicanos Libertad y Méndez Núñez son avistados por el acorazado de bolsillo alemán Leipzig que informa a los buques nacionales de su situación. El 25 de abril los cruceros Canarias y Baleares en su búsqueda de la flota enemiga encuentran al Sánchez Barcáiztegui  al que comienzan a atacar de inmediato con su artillería de proa, el destructor mandado hábilmente por el alférez de navío Álvaro Calderón zigzaguea al mismo tiempo que lanza una cortina de humo para esconder su posición, consiguiendo llegar al alcance de las baterías de costa amigas que provocan que el Baleares y el Canarias renuncien a su caza. En esta acción el S. Barcáiztegui efectuó 150 disparos en 30 minutos, comportándose con pericia, valor y agresividad, muy por encima de lo esperado para un barco mandado por un alférez de navío.

Hundimiento del crucero Baleares

Durante la tarde del 5 de marzo el Baleares, el Canarias y el Cervera navegan escoltando un convoy cerca de la costa sin más protección. En rumbo contrario navega la flota Republicana formada por el Libertad, el Méndez Núñez, el Antequera, el Sánchez Barcáiztegui, el Lepanto, el Gravina y el Lazaga. A las 0:36h del 6 la flota republicana avista la escuadra nacional, sin dudarlo el Sánchez Barcáiztegui dispara dos torpedo en poco tiempo pero sin acertar en el blanco. Los cruceros nacionales desaparecen en la oscuridad,  su mayor potencia artillera es inútil en la noche al no poder localizar objetivos a suficiente distancia exponiéndose a su vez a ser torpedeados por los destructores. Los crucero nacionales vuelven posteriormente a la interceptar el convoy al que deben escoltar, la flota republicana traza una ruta en circulo que les hace encontrarse de nuevo con su enemigo, aunque no era esa su intención, más bien era volver al puerto de Cartagena.  Aunque cercanas las flotas no se avistan hasta el momento en que el Baleares lanza una bengala delatando su posición, los destructores S. Barcáiztegui, Antequera y Lepanto no dejan pasar la ocasión lanzando doce torpedos de los cuales dos hacen impacto haciendo volar un pañol de munición. El Canarias y el Cervera evitaron colisionar con el crucero moribundo y pusieron rumbo a Argel junto con el convoy con la idea de ponerlo a salvo para luego volver al rescate de los posibles supervivientes. Murieron 788 hombre de la tripulación, el crucero se hundió finalmente sobre las 5 de la madrugada.

Destructor José Luis Díez

Apodado "Pepe el del puerto" por su escandalosa inactividad durante el tiempo que estuvo destinado en Bilbao. Posteriormente a su estancia en el Cantábrico intentó volver a la zona del Mediterráneo forzando el bloqueo del Estrecho, acción en la que termino varado en una playa del Peñón de Gibraltar donde acabó su servicio a la Marina de la Republica.

Referencias

La guerra civil española en el mar, Michael Alpert