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Mostrando entradas con la etiqueta Marina Española. Mostrar todas las entradas
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lunes, 20 de mayo de 2019

El Galatea


Adquiera la escena en lámina u óleo.

El Galatea

De origen escocés (Glasgow,1896) y diseñado como “tea trader” o carguero de té, el Glenlee -nombre originario del Galatea- realizó múltiples navegaciones al servicio de navieras británicas e italianas hasta 1922, año en que fue adquirido por la Armada Española para transformarlo en buque-escuela de guardiamarinas.

En 1925, y partiendo de Cádiz, el Galatea comenzó sus periplos de formación para guardiamarinas, hasta que unas desafortunadas reformas estructurales obligaron a amarrarlo en el Arsenal del Ferrol, una vez finalizado su último viaje de instrucción en 1959.

Desde ese año y hasta 1982, en que fue definitivamente dado de baja en las listas de la Armada, el Galatea tuvo una existencia un tanto gris, especialmente para un buque que había desplegado su majestuoso velamen a lo largo y ancho de mares y océanos. Sin embargo, pese a su triste hundimiento en el lecho del río Guadalquivir, lúgubre presagio de su inevitable desguace, el Galatea habría de resucitar por mano británica, de manera que tras ser reflotado y reparado, vuelve a mostrarse flamante en el puerto de Glasgow... con pabellón de la Unión Jack.


Fuente: blog Buque Escuela de Maniobra "Galatea"

Nuestra pintura naval

En esta pintura hemos idealizado al Galatea navegando a todo trapo. La tripulación comienza a subir por las jarcias y a prepararse para la maniobra. El Galatea, un hermoso buque cuya historia ha quedado un tanto relegada por el mítico J. S. Elcano, bien merecía una pintura de artemilitarynaval.






jueves, 20 de diciembre de 2018

La clase infortunada

Acorazados clase España
Adquiera la escena en lámina u óleo.


La clase España: una serie con mala estrella.

Como ya dijimos en entradas anteriores, de la Clase España se construyeron tres unidades: el España, el Jaime I y el Alfonso XIII. Por curiosa y malhadada coincidencia, todos los acorazados de esta serie tuvieron un final desafortunado; como si hubiesen sido víctimas de una implacable maldición el día de su botadura.

En efecto, el España, tras una vida operativa más bien corta, embarrancó en agosto de 1923 en el cabo de Tres Forcas​ a causa de la niebla y allí permaneció encallado hasta su hundimiento, en noviembre de 1924.​ El Alfonso XIII, luego renombrado España, chocó contra una mina amiga frente a las costas de Santander en abril de 1937, en una misión de patrulla marítima durante la Guerra Civil Española. Por último, el Jaime I, en junio de 1937 y durante unos trabajos de reparación que se ejecutaban en Cartagena, sufrió una potente explosión interna que hundió el barco y mató a más de 300 personas.


Nuestra pintura naval

En esta pintura hemos idealizado al acorazado España navegando a toda máquina seguido escalonadamente por sus hermanos de serie. Pese a todo, los miembros del trío tuvieron una vida operativa intensa y azarosa y, estéticamente, bien merecían un trabajo más de artemilitarynaval.


Otras entradas de la Clase España

  1. Rumbo a Alhucemas
  2. El acorazado España




sábado, 7 de julio de 2018

Fuego amigo

Un combate inexplicable



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  • REPRODUCCIONES Y LÁMINAS:

Tragedia en el Estrecho

Probablemente, el episodio más trágico de la historia naval de España fue el incidente que en aguas del Estrecho de Gibraltar tuvo lugar en el verano de 1801. En aquella malhadada ocasión murieron cerca de 1.700 hombres y se perdieron dos magníficos navíos de tres puentes y 112 cañones: el San Hermenegildo y el Real San Carlos. Y lo hicieron en durísimo combate, dando muestras de enorme valor y pericia de las tripulaciones; sin embargo, lo más terrible del caso fue que ambos navíos eran españoles y se perdieron combatiendo entre ellos. En aquella aciaga jornada, lo cual da idea de la magnitud del desastre, murieron más españoles que en la batalla de Trafalgar o en San Vicente.

Para saber más de este penoso suceso de nuestra historia naval, remitimos al lector al artículo "La trágica pérdida del San Hermenegildo y el Real Carlos.", del blog de cultura naval todoababor.

Nuestra pintura

Nuestra pintura ilustra lo que pudo ser un momento de la espantosa equivocación: los dos flamantes navíos de la Armada Real española luchan denodadamente entre sí, en medio de un torbellino de fuego autodestructivo que se saldó con la pérdida irreparable de barcos y tripulaciones. Y Trafalgar a la vuelta de la esquina...




jueves, 28 de junio de 2018

Corbeta Descubierta F-31

La Hormiga Atómica


  • PINTURAS AL ÓLEO: Precio según tamaño:
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  • REPRODUCCIONES Y LÁMINAS:

La Clase Descubierta

La corbeta Descubierta, primera de su clase, fue un buque de diseño enteramente español y construido por la Empresa Nacional Bazán en los astilleros de Cartagena. En julio de 1978 fue entregada a la Armada Española para integrarse en la 21ª Escuadrilla de Escoltas con base en Cartagena.

La Descubierta estaba poderosamente armada y disponía de una muy respetable capacidad anti-superficie. Precisamente, su potencia armamentística en relación a su tamaño, hizo que a las unidades de esta clase se las denominara cariñosamente como las "hormigas atómicas".

En el año 2000, tras participar activamente en múltiples misiones navales -incluyendo su presencia en aguas del Golfo Pérsico durante la Primera Guerra del Golfo (1990)- fue clasificada y configurada como Patrullero de Altura, situación en la que quedó hasta el 6 de junio de 2009, fecha en la que causó baja en las listas de la Armada Española.

Nuestra pintura

Nuestra pintura ilustra a la corbeta Descubierta peleando contra una mar embravecida. Se deja intuir su primer numeral (F-31) en su costado de estribor y el escudo de la 21ª Escuadrilla en el puente. .

Para saber más

Wikipedia: Descubierta (F-31)

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lunes, 30 de abril de 2018

Marinero

Colección de Uniformes Militares


Marinero. Figura 49


Nueva Pintura militar original de nuestra colección de uniformes militares. Se trata de un trabajo de técnica mixta sobre soporte de madera (ver condiciones).

Disponible


La Figura

Representa un marinero de la Armada en uniforme de gala para parada. La figura está tomada de un trabajo nuestro realizado con anterioridad y que obra en la colección Soldados de España. Para esta ocasión hemos aislado al marinero con el que confeccionamos la lámina correspondiente, llevándolo a un soporte de madera de 25 x 35 cm para trabajarlo con pinturas acrílicas y metálicas. El resultado es el mostrado en la imagen que acompaña a esta entrada.

Todas nuestros trabajos son susceptibles de ejecutarse en esta técnica, sean obras sobre uniformidad, temática naval o aeronáutica en cualquiera de sus modalidades.
Más figuras de nuestra Colección de Uniformes Militares.
Si desea contactar con nosotros para exponernos necesidades específicas



lunes, 8 de enero de 2018

El navío español (y II)

Fondeo nocturno


fondeo nocturno
  • PINTURAS AL ÓLEO: Precio según tamaño:
  • REPRODUCCIÓN SOBRE LIENZO ENMARCADO:
  • REPRODUCCIONES Y LÁMINAS:

El Navío de Línea: decoración y pintura

Uno de las mayores preocupaciones del mando militar respecto a sus subordinados es mantenerlos preparados para el momento decisivo del combate. Para ello, la Armada Española siempre ha dispuesto de un detallado cuerpo reglamentario regulador de la importantísima función instructora, de modo que ordenanzas y disposiciones varias contemplan, según los tiempos y el desarrollo tecnológico, sistemas de entrenamientos y prácticas de tiro artillero y de armas portátiles.

A finales del siglo XVIII, la instrucción para el manejo de la artillería embarcada se solía hacer en puertos o fondeos, pero el entrenamiento con fuego real se hacía en alta mar. Por ello, cuando los buques se encontraban obligados a permanecer en puerto por bloqueo naval o cualquier otra circunstancias, la instrucción de combate de la tripulación se resentía notablemente. Aún así, los grandes jefes de la Armada como Gravina o Escaño, supieron encontrar siempre el modo de vencer esas grandes dificultades para disponer en sus naves de hombres con la moral alta y bien instruidos.

Nuestra pintura

En esta entrada, hemos querido pintar un navío español fondeado a la luz de la luna, en una de las muchas ensenadas que, en el interminable litoral de la Monarquía Hispánica, proporcionaban refugio a las naves de su Majestad Católica.

Para saber más

Todo a babor: El Navío, y las tareas a bordo

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domingo, 31 de diciembre de 2017

El navío español

Vientos propicios


Fragata Siglo XVIII
  • PINTURAS AL ÓLEO: Precio según tamaño:
  • ENMARCACIÓN TEMÁTICA:
  • REPRODUCCIONES Y LÁMINAS:

El Navío de Línea: Decoración y pintura

Los navíos españoles de finales del siglo XVIII eran buques grandes, sólidos y marineros; bien construidos a base de maderas de gran calidad como el roble o la caoba. Sin embargo, pese a sus robustos cascos, las arboladuras pecaban por desmesura, pues para lograr mayor velocidad se aumentaba el aparejo sin tener en cuenta ciertos inconvenientes que provocaban averías y no pocos desarbolos.

El aspecto exterior de estos barcos se regulaba mediante ordenanza, de modo que todos los buques de la Armada Española siguiesen pautas de uniformidad en cuanto a pintura y adornos. Así, el casco era negro y amarillas las bandas de las baterías; por su parte, la arboladura se coloreaba en amarillo rojizo o almazarrón; la proa montaba un mascarón en el que debía figurar el león engallado símbolo de la Monarquía Católica Española; por fin, la popa simplificaba la profusa ornamentación de épocas precedentes para instalar sobrias balconadas que incluían cartelas con el nombre del buque.

Nuestra pintura

Siguiendo las pautas descriptivas arriba reseñada, hemos pintado un navío español navegando con buen viento en aguas del Atlántico. La bandera de roja y gualda es el pabellón de la Armada aprobado por Carlos III en 1885 y la grimpola azul que flamea en el tope del palo de trinquete corresponde al Departamento Naval del Ferrol.

Para saber más

Todo a babor: El Navío, y las tareas a bordo

Más pinturas navales de este mismo Blog



lunes, 27 de marzo de 2017

Destructor Clase Churruca

Oleo destructor Escaño de la clase Churruca
Para adquirir o encargar obras similares entra en Adquirir obra

Pintura al óleo del destructor Escaño (clase Churruca) navegando con marejada. Lleva pintadas en las amuras de popa y  proa banderas españolas para ser identificado fácilmente como buque neutral durante la Segunda Guerra Mundial. Enarbola banderas de señales, el humo de sus dos chimeneas es abundante dado el problema que solían tener estos barcos con las calderas.

Destructor Clase Churruca 

Derivado del clase Scot, o líder Almirante, de la Royal Navy. Estaban pensados para liderar una flotilla de destructores, de ahí su tamaño un poco mayor de lo normal para este tipo de buque (eslora 102 m). Se construyeron 18 unidades en los astilleros de Cartagena aunque no todos fueron para España, dos fueron vendidos a la Armada Argentina.

Su armamento constaba de 5 cañones de 120 mm, un cañón antiaéreo de 76 mm, cuatro ametralladoras y 6 tubos lanza torpedos.

Considerados buenos barcos, rápidos y bien armados, solo adolecían de armamento antiaéreo. Su vida operativa se extiende del año 1928, en que se entregan las primeras unidades a la Armada Española, al 1970, fecha en la que el último barco, el Almirante Miranda, es retirado del servicio.

Los destructores en la Guerra Civil Española

Al comienzo de la guerra civil todos los destructores, excepto el Velasco que era el único que no era de la clase Churruca, se mantuvieron en el bando republicano. Ninguno de los intentos de sublevación de los destructores  por parte de la oficialidad abordo tuvo éxito a excepción del citado Velasco.

A continuación reseñamos las historias de los destructores más activos durante la contienda:

Hundimiento del destructor Ferrandiz

En septiembre de 1936 el mando republicano decide enviar gran parte de su flota al Cantábrico con el fin de acabar con la superioridad naval Nacional en la zona, a consecuencia de lo cual la protección del Estrecho queda mermada. Aprovechando la situación hacen acto de presencia en las aguas del Estrecho los cruceros nacionales Canarias y Cervera,  enfrentándose con los destructores republicanos Almirante Ferrándiz y Gravina. El primero fue hundido por el Canarias a la tercera andanada, el Gravina sin embargo fue alcanzado por el Cervera consiguiendo refugio en el puerto Marroquí de Casablanca. Ese mismo día  el Canarias escoltó  un transporte de tropa entre  Ceuta y la Península, en los días siguientes pasaron entre 6.000 y 8.000 hombres con sus pertrechos. En lo sucesivo el paso de hombres y material no encontraría oposición. La perdida del control del Estrecho es considerado como uno de los grandes errores estratégicos de la guerra por parte de la República.

Destructor Sánchez Barcáiztegui

En julio de 1936 es enviado a Ceuta junto al Almirante Valdés y el Lepanto, con la orden de bombardear instalaciones militares.  su comandante no obedeció la orden y finalmente entró en el puerto de Melilla donde contactó con los militares de la plaza. Estando fondeado en el puerto intentó sublevar el buque leyendo la proclama del General Franco a la Tripulación. No obstante suboficiales y marineros tomaron el control forzando la salida del buque y manteniendo la fidelidad del barco a la República.

El 15 de abril de 1937 tras el embarrancamiento del Jaime I, del que posteriormente se libra,  los cruceros republicanos Libertad y Méndez Núñez son avistados por el acorazado de bolsillo alemán Leipzig que informa a los buques nacionales de su situación. El 25 de abril los cruceros Canarias y Baleares en su búsqueda de la flota enemiga encuentran al Sánchez Barcáiztegui  al que comienzan a atacar de inmediato con su artillería de proa, el destructor mandado hábilmente por el alférez de navío Álvaro Calderón zigzaguea al mismo tiempo que lanza una cortina de humo para esconder su posición, consiguiendo llegar al alcance de las baterías de costa amigas que provocan que el Baleares y el Canarias renuncien a su caza. En esta acción el S. Barcáiztegui efectuó 150 disparos en 30 minutos, comportándose con pericia, valor y agresividad, muy por encima de lo esperado para un barco mandado por un alférez de navío.

Hundimiento del crucero Baleares

Durante la tarde del 5 de marzo el Baleares, el Canarias y el Cervera navegan escoltando un convoy cerca de la costa sin más protección. En rumbo contrario navega la flota Republicana formada por el Libertad, el Méndez Núñez, el Antequera, el Sánchez Barcáiztegui, el Lepanto, el Gravina y el Lazaga. A las 0:36h del 6 la flota republicana avista la escuadra nacional, sin dudarlo el Sánchez Barcáiztegui dispara dos torpedo en poco tiempo pero sin acertar en el blanco. Los cruceros nacionales desaparecen en la oscuridad,  su mayor potencia artillera es inútil en la noche al no poder localizar objetivos a suficiente distancia exponiéndose a su vez a ser torpedeados por los destructores. Los crucero nacionales vuelven posteriormente a la interceptar el convoy al que deben escoltar, la flota republicana traza una ruta en circulo que les hace encontrarse de nuevo con su enemigo, aunque no era esa su intención, más bien era volver al puerto de Cartagena.  Aunque cercanas las flotas no se avistan hasta el momento en que el Baleares lanza una bengala delatando su posición, los destructores S. Barcáiztegui, Antequera y Lepanto no dejan pasar la ocasión lanzando doce torpedos de los cuales dos hacen impacto haciendo volar un pañol de munición. El Canarias y el Cervera evitaron colisionar con el crucero moribundo y pusieron rumbo a Argel junto con el convoy con la idea de ponerlo a salvo para luego volver al rescate de los posibles supervivientes. Murieron 788 hombre de la tripulación, el crucero se hundió finalmente sobre las 5 de la madrugada.

Destructor José Luis Díez

Apodado "Pepe el del puerto" por su escandalosa inactividad durante el tiempo que estuvo destinado en Bilbao. Posteriormente a su estancia en el Cantábrico intentó volver a la zona del Mediterráneo forzando el bloqueo del Estrecho, acción en la que termino varado en una playa del Peñón de Gibraltar donde acabó su servicio a la Marina de la Republica.

Referencias

La guerra civil española en el mar, Michael Alpert 


viernes, 13 de mayo de 2016

El galéon español

Galeones de España


Cartones preparatorios para óleo

galeón español
Encargue su lámina u óleo:
Pintura de un galeón español
Encargue su lámina u óleo:


El galeón español


El galeón fue el buque oceánico por excelencia durante los siglos XVI y XVII. En principio no se trataba de un barco puramente militar, pues originariamente su principal cometido pasaba por el transporte de mercancías de la Carrera de las Indias. Poco a poco, fue aumentando su poder artillero en detrimento de la carga a transportar hasta evolucionar hacia el navío de línea, barco enteramente militar y núcleo principal de las escuadras navales del siglo XVIII, incluida la Armada Española. El nombre de galeón parece ser que deriva de la galera, aunque desde el punto de vista constructivo tiene poco que ver el uno con la otra; la primera vez que aparece mentada la denominación de galeón es en una relación de naves que en el año de 1509 zarpó de Cartagena rumbo a la conquista de Orán.

Nacido de la confluencia de las tradiciones marítimas mediterránea y cantábrica, el galeón fue la respuesta ibérica al desafío naval de las rutas oceánicas abiertas por el Descubrimiento de América. Tiene además este barco otra particularidad significativa, pues marca los primeros tanteos para la normalización, a través de ordenanzas dictadas al efecto, de la construcción naval sobre presupuestos científicos en España.

Sin embargo el galeón español arrastró siempre un problema de diseño que viciaba notablemente su comportamiento en la mar, dejándole en inferioridad de condiciones contra barcos mucho más marineros como, por ejemplo, los ingleses. En efecto, el monopolio sevillano del comercio indiano obligaba a los astilleros españoles a construir sus galeones con una limitación importante: sus medidas debían ser tales que les permitiesen pasar la Barra de Sanlúcar, con independencia de los condicionantes técnicos que reclamaban reiteradamente los constructores navales de la Cornisa Cantábrica.

En cualquier caso, en el siglo XVI el galeón era un buque de unos 45 metros de eslora, con una arboladura de tres palos -trinquete, mayor y mesana- y grandes velas cuadras; su gran gavia en el palo mayor era casi la mitad de su superficie vélica; por su parte, el mesana, cerca de la popa, montaba una vela latina y, sobre ella, una cuadra. Evidentemente, conforme aumentaron de tamaño, se fueron incorporando palos y velas: en los más grandes, un cuarto palo o contramesana montaba una vela triangular cuyas escotas iban cazadas al botalón, o palo horizontal que sobresalía por la popa de la nave.

En cuanto al casco propiamente dicho, si las proporciones tradicionalmente utilizadas en la construcción naval eran de 3:2:1 (eslora triple que la manga y manga doble que el puntal), pasan para el galeón a la fórmula 4:2:1, esto es, el barco se alarga en las líneas y da lugar a una embarcación más estilizada y con mejor comportamiento hidrodinámico. En documentos venecianos del siglo XVI se describen las dimensiones de un galeón: eslora entre perpendiculares 41,3 m, eslora en la quilla 30,5 m, manga 10 m. Respecto a su desplazamiento, éste fue variando progresivamente desde las 300 toneladas hasta las más de 1000 toneladas en tiempos de la expedición naval de 1588 contra Inglaterra.

OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS


Fuentes





martes, 4 de agosto de 2015

1. El Glorioso en el puerto de Veracruz



Pintura al oleo del Glorioso en la Habana


Saliendo de Veracruz

Texto: José Ramón Vallespín Gómez
A media mañana la cubierta del Glorioso hervía de actividad. El calor era ya intenso y para eso la noche apenas había sido un alivio, pero la gente estaba muy animada con la inminente partida. Por bajo de las voces de los contramaestres y el crujir de madera y jarcia con el trasiego de material, en las voces apagadas de la marinería se notaba una mezcla de alegría y ansiedad ante la perspectiva de la vuelta a la península. Cualquier travesía larga significaba un riesgo derivado de la meteorología y las enfermedades, pero si se trataba de cruzar la mar océana en tiempo de hostilidades como era el caso, había que contar con el peligro añadido de un encuentro con el enemigo, y eso ponía un punto de excitación en los ánimos de todos.
Se estaba terminando de embarcar las últimas provisiones y el agua cuando llegó el bote que anunciaba la inminente llegada del falucho que traía la carga más importante, la plata. Siguiendo las instrucciones previamente recibidas,  los oficiales dieron las instrucciones necesarias para que el embarque se hiciera de la forma más segura a la par que discreta. ¡Cuatro millones de pesos de plata amonedada! la discreción no era para menos. Don Pedro Mesía de la Cerda supervisaba todo con la lógica preocupación porque la operación se completara sin merma alguna, lo que le impedía disfrutar, como en tantas ocasiones hacía, de la satisfacción de mandar uno de los navíos de la Armada más modernos, diseño de Gaztañeta y construido en los astilleros de la misma ensenada de la Habana en la que en ese momento se encontraba fondeado. Desde cubierta podía ver toda la bahía con su lujurioso verdor caribeño, la ciudad con el campanario de la catedral como punto más reconocible y dándole aquel aire de puerto gaditano, y en el extremo de la canal el imponente fuerte de San Juan de Ulúa. Mientras estuviera a su resguardo se podía considerar protegido. A partir de allí, comenzaba la aventura.
Había dado orden previa de que en cuanto llegasen los caudales se fuera preparando el remolque por medio de los botes para aligerar todo lo posible la maniobra de salida, que quería realizar en cuanto tuviera la carga a buen recaudo y así evitar tentaciones al enemigo interior…

Sigue la historia


 

 

Pintura Naval

viernes, 31 de octubre de 2014

BIO Hespérides entre el hielo

Oleo Bio Hesperides investigacion antartica
Óleo sobre tabla (46x33Cm)

OBSEQUIO AL BIO HESPÉRIDES

Esta pintura del Bio Hespérides ha sido entregada al mismo buque y está expuesta en la cámara de oficiales.


HISTORIA DEL BIO HESPÉRIDES

El Bio Hespérides fue botado en los astilleros de Bazán, en el año 1991. Fue diseñando para cumplir misiones científicas, con una participación especial en la Antártida, a la que acude en misiones regulares cada verano austral, desde su entrega a la Armada Española. Solo ha faltado a su cita el 2010, año en el que tuvo lugar la expedición Malaspina en la que circunnavegó el globo. 

Otra pintura del Hespérides
Buque oceanográfico A-52 Las Palmas
Más información sobre el BIO Hespérides 


Pintura Naval