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martes, 3 de enero de 2017

La fragata blindada Numancia

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La Numancia en el Paso de Magallanes


Cartón para pintura al óleo

Fragata Numancia
La fragata blindada Numancia atraviesa el Paso de Magallanes. Abril 1865
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La Fragata Numancia

La fragata blindada Numancia fue el primer barco de hierro en dar la vuelta al mundo. Construida en Francia (Toulon-1863) por encargo del gobierno español, tenía una eslora de casi 100 m y desplazaba unas 7.400 tm, siendo uno de los más innovadores barcos de guerra de aquel entonces y uno de los pocos buques españoles que contaba con electricidad a bordo.

El 20 de diciembre de 1864 la Numancia entraba en Cartagena para ser asignada oficialmente a la Marina de Guerra Española; de allí se trasladaría poco después a Cádiz para entregarla al mando del capitán de navío D. Casto Méndez Núñez, el cual debía incorporarla a la Escuadra del Pacífico: le esperaba una larga travesía no exenta de afanes marineros, aventuras y múltiples incertidumbres para un buque de sus novedosas características constructivas.

Así, el 4 de febrero de 1865 partía desde Cádiz rumbo al sur para asomarse al Océano Pacífico a través del Paso de Magallanes. Arribó primero a Montevideo el 13 de marzo de 1865, de donde salió hacia el desafío austral acompañado del vapor de ruedas Marqués de la Victoria, que le permitiría carbonear en alta mar. Tras superar la navegación de las angosturas patagónicas y dejar a popa al Océano Atlántico, viró al norte para presentarse en son de guerra ante los puertos de Valparaíso y El Callao (31 de marzo y 2 de mayo de 1866), causando el asombro de cuantos dudaban que un barco metálico del porte de la Numancia fuese capaz de realizar aquella travesía.

Cumplido así el primer objeto de su navegación, la Numancia participó activamente en el Combate del Callao, siendo alcanzada por un grueso proyectil de 450 libras disparado desde uno de los fuertes defensores, amén de otros 50 de menor calibre. Sin embargo, su cinturón blindado de 13 cm de espesor logró neutralizar los efectos demoledores que un impacto de esa naturaleza habría tenido en un barco enteramente de madera. Este episodio, en el que el propio Méndez Núñez resultó herido, hizo de la fragata Numancia el primer barco blindado oceánico en entrar en combate y el primero también en recibir un impacto artillero de grueso calibre. Tras el duelo artillero, la fragata Numancia restañó sus heridas en la Isla de San Lorenzo y continuó su periplo hacia Filipinas. Le acompañaban la goleta Vencedora y el vapor Marqués de la Victoria.

En Manila estuvo hasta mediados de enero de 1867, desde donde zarpó regreso a España por la ruta que pasando por Java dobla el Cabo de Buena Esperanza. Al llegar e este punto hubo de poner proa a Río de Janeiro para reforzar la escuadra al mando del ya Brigadier Méndez Núñez. Conjuradas las amenazas de ataque que se cernían sobre la fuerza naval española destacada en aquellas aguas, el Jefe de Escuadra ordenó su definitivo regreso a España, entrando en Cádiz el 20 de septiembre de 1867, tras un intenso viaje de 2 años, 7 meses y 6 días que convirtió a la Numancia en el primer buque blindado de la Historia en circunnavegar la Tierra.

Nuestra Pintura

Para ilustrar esta entrada hemos pintado a la fragata Numancia en el Estrecho de Magallanes, navegando las aguas del continente americano que acarician las gélidas regiones antárticas. La Numancia se hace acompañar en un segundo plano del vapor de ruedas Marqués de la Victoria; ambas naves avanzan impulsadas por el viento y sus motores de vapor, dejando sus chimeneas las trazas oscuras y sucias del humo del carbón que se quema en sus tripas de cobre y acero. Al fondo, la accidentada geología de la zona del Estrecho de Magallanes sirve de imponente escenario pictórico para recrear la gesta de D. Casto Méndez Núñez y sus intrépidos marinos.






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